Enfermedades frecuentes en el hámster
Comparado con otros animales domésticos, los hámsters son relativamente fáciles de cuidar. Basta con proporcionarles una jaula grande y limpia, una alimentación adecuada, material para roer, juguetes para mantenerlos ocupados y sacarlos a pasear por la habitación de vez en cuando.
Los hámsters tienen un sistema inmunitario muy bien desarrollado y si los cuidamos bien, es raro que lleguen a enfermar. Sin embargo son unos pequeños roedores muy sensibles al estrés, a los cambios de temperatura bruscos, a la alimentación monótona y a la falta de higiene en la jaula. Si tenemos en cuenta estos pequeños detalles no hay de qué preocuparse.
¿Mi hámster está enfermo?
Al ser un animal tan pequeño, a veces es difícil detectar los síntomas que nos indican que al hámster le pasa algo. Nos debemos empezar a preocupar cuando:
Se muestra apático, agresivo, no está activo por la noche, se irrita con facilidad, hace movimientos raros, salta, estira el cuerpo, no come, tiembla, está asustadizo o se rasca. Tiene húmeda la región anal, las uñas demasiado largas, el vientre hinchado, duro y tenso, sufre diarreas, desnutrición, pierde una cantidad de peso superior a los siete gramos por semana, le cambia el color de las patas y adopta una postura encogida. Lo vemos sucio y descuidado, hinchado, herido y que pierde pelo. Tiene los ojos llorosos y enrojecidos, abultados, pegados y semicerrados o secos. Hace ruidos al respirar o estornuda. Saliva excesivamente, tiene los labios irritados, los dientes demasiado largos o deformes y no puede vaciar los mofletes por completo.
Al detectar algunos de estos síntomas lo mejor que podemos hacer por nuestra mascota es llevarla a un veterinario que tenga experiencia en pequeños mamíferos.
Enfermedades frecuentes del hámster
No existen enfermedades exclusivas de los hámsteres pero pueden verse...Ellos no tienen enfermedades propias.
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